ENCEBOLLADO DE BACALAO

Hoy os traigo un guiso con clara influencia manchega. Una receta que vi hacer al cocinero manchego Quique Cerro y que me encantó; un encebollado de bacalao.

La verdad es que recuerdo que en casa era una de las recetas cotidianas y, teniendo en cuenta que la abuela de Quique y la mía eran las dos de Munera, ahora me explico las coincidencias. Por cierto ¿sabéis que en El Quijote se menciona el bacalao? En La Mancha, era uno de los pocos pescados que se consumían al poder conservarse en salazón.

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INGREDIENTES:

  • 400 g de lomo de bacalao desalado.
  • 1 cebolla grande.
  • 15 hebras de azafrán.
  • Unos tomates secos.
  • 2 dientes de ajo.
  • 1 hoja grande de laurel.
  • 1/2 taza de vinagre blanco.
  • Harina.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal y pimienta.
  • Pimentón.
  • Agua.

ELABORACIÓN:

Molemos en el mortero las hebras de azafrán. Le añadimos una taza de agua caliente y lo pasamos a un vaso. Dejamos infusionar y reservamos.

Cortamos el lomo de bacalao en tres trozos y los pasamos por la harina para sofreírlos ligeramente en una cazuela. Cuando vemos que empiezan a dorarse, los sacamos y reservamos (se terminarán de hacer más tarde con el encebollado).

En el “roux” (harina dorada con el aceite) que nos ha quedado, doramos el ajo cortado en láminas y con mucho cuidado para que no se queme.

Echamos a la cazuela la cebolla que previamente teníamos partida en juliana, removemos y cuando pasan unos minutos bajamos un poco el fuego para que se nos vaya haciendo pero sin dorarse demasiado.

Cuando está pochada la cebolla, añadimos el laurel y los tomates secos previamente puestos en remojo. Damos un par de vueltas para que se integren en el guiso y le ponemos una cucharadita de pimentón dulce. Echamos el vinagre y esperamos que reduzca. Es el momento de agregar la infusión de azafrán.

Dejamos que todos los ingredientes se integren en la salsa y cuando veamos que toma consistencia y que la cebolla está hecha, incorporamos el bacalao sin moverlo mucho. Con la piel hacia abajo, rectificamos de sal y ponemos una pizca de pimienta.

Tapamos unos minutos hasta que haya espesado la salsa y apagamos el fuego.

Y listo para comer.

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CREMA DE CALABAZA Y PUERROS

Hoy os he preparado esta deliciosa “crema de calabaza y puerros”.

Hacía tiempo que en casa me la pedían pero en cuanto entraba calabaza en casa la utilizaba para hacer algún pastel y me quedaba sin  producto para la crema.

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Creo que ya ha llegado el momento de ponernos en forma y de cuidarnos a la vez que nos damos un homenaje con este plato tan rico. Esta crema es deliciosa y muy sencilla de preparar sobretodo si compras la calabaza envasada al vacío, ya cocida y troceada, como hago yo.

La calabaza es una hortaliza muy versátil que puede ser utilizada en múltiples recetas. En crema resulta excelente. Además, en este caso, la puedes tomar calentita o como una crema fría. No se puede pedir más, ¿verdad?.

Si además le añadimos los puerros le damos una suavidad increíble.

En este caso todos los ingredientes son veganos así que, los que os cuidáis hasta la saciedad, no tenéis excusa para no hacerla.

Pues nada, sólo deciros que disfrutéis de esta saludable delicia.

INGREDIENTES:

  • 400 g de calabaza cocida.
  • 1 patata grande (100 g).
  • 2 puerros.
  • 1 diente de ajo.
  • 8 cucharadas de aceite de oliva.
  • Caldo de verduras.
  • Sal y pimienta.
  • Para decorar: nata vegetal, hierbas y aceite de oliva.

ELABORACIÓN:

Troceamos la calabaza, la patata y los puerros. (los puerros hay que lavarlos muy bien).

Ponemos el aceite en una ola y, cuando esté caliente, echamos los puerros cortados. Cuando estén doraditos, añadimos la calabaza, la patata  el diente de ajo. Salpimentamos y seguimos rehogando.

Cuando veamos que está todo bien pochadito le agregamos el caldo de verduras hasta cubrir todo bien (podemos sustituir el caldo de verduras por agua) y cocemos hasta que la calabaza esté bien blandita.

Trituramos con un robot de cocina o con una trituradora potente.

Servimos en cuenco o plato y decoramos con nata vegetal, hierbas al gusto y un chorrito de aceite de oliva.

Se puede tomar tanto fría como caliente.

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POLLO ASADO EN COCOTTE

Hoy cocinamos pollo en “cocotte“. El resultado de este cocinado es una carne muy jugosa, entre cocida y asada, y con un sabor intenso. Lo acompañaremos para la ocasión con unas patatas, romero, cebolla, zanahoria y vino blanco.

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El pollo asado es un alimento que hoy en día se consume mucho. Esto se debe a que es un tipo de carne muy saludable, gusta a la gran mayoría de personas y es bastante económico.

En muchas casas existe la tradición de reunirse los domingos para degustar un delicioso pollo al horno.

Es de esos productos que nunca faltan en nuestra cocina. Podemos prepararlo de mil maneras.

Este plato es un clásico en mi cocina, fácil, sano y lo mejor de todo es que se cocina prácticamente solo. Si no tienes “cocotte” puedes hacerlo en una cacerola pero que sea apta para horno.

Es ideal para los fines de semana ya que requiere poca dedicación. El horno “cocina solo” y así mientras podemos disfrutar de un aperitivo o de un paseo con la familia o amigos.

En fin, mi “cocotte” es tremanda, pesa un kintal pero, en ella, la comida adquiere otra dimensión.

INGREDIENTES:

  • Un pollo entero y limpio.
  • 8 patatas pequeñas.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • 1/2 cebolla.
  • 150 ml de vino blanco.
  • 2 cucharadas de pan rallado.
  • Sal y pimienta.
  • Un poco de romero.

ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 160º.

Salpimentamos el pollo. Lo rellenamos con una ramita de romero y lo colocamos en la “cocotte”.

Echamos la cebolla y las zanahorias troceadas. Incorporamos el vino y un chorro de aceite.

Horneamos a 160º durante 50 minutos con la tapa de la “cocotte” puesta.

Destapamos, echamos las patatas cortadas en dados no muy grandes y ponemos pan rallado por encima. Subimos la temperatura a 220º y horneamos durante 20 minutos más.

Si es necesario ponemos el grill durante unos minutos para darle un color doradito y ya tenemos listo nuestro rico “pollo asado en cocotte”

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CREMA DE JUDÍAS VERDES CON PICATOSTES

¡¡¡Verde que te quiero verde!!! La verdad es que soy una enamorada de estas cremas. En casa las tomamos de todos los colores o, mejor dicho, de todas las verduras.

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Ésta es probablemente una de las primeras que mi madre me enseñó a hacer. Los ingredientes son muy básicos y se pueden conseguir en cualquier época del año.

Si queréis un primer plato delicioso, sencillo y saludable, aquí lo tenéis.

CREMA:

Ingredientes

  • 500 g de judías verdes.
  • 1 cebolla.
  • 1 puerro.
  • 1 zanahoria mediana.
  • 2 patatas pequeñas.
  • 2 dientes de ajo.
  • 40 ml de aceite de oliva virgen.
  • Sal y pimienta.
  • Escamas de pimentón.
  • Un chorrito de nata ligera.
  • Picatostes.

Elaboración

Sofreímos en una cazuela con aceite caliente, el ajo en filetes, la cebolla y el puerro cortado en juliana. Añadimos la zanahoria picada en trocitos y las judías verdes peladas en lateral. Agregamos la sal y la pimienta al gusto.

Pochamos bien las verduras. Ponemos las patatas peladas y troceadas. Cubrimos con agua y dejamos que hierva durante 45 minutos. El tiempo de cocción depende del tipo de fuego que utilicéis.

Trituramos con una batidora potente o con un robot de cocina hasta que tenga una consistencia cremosa y homogénea.

PICATOSTES:

Ingredientes

  • 5 rebanadas de pan de 2 cm de grueso.
  • Aceite de oliva virgen.
  • Sal.

Elaboración

Troceamos las rebanadas en cubos. Cuando tengamos todo el pan cortado lo limpiamos de migas.

Ponemos una sartén al fuego con aceite de oliva virgen. Cuando empiece a calentarse echamos el pan y una pizca de sal.

Removemos los picatostes para que no se quemen y cuando estén doraditos retiramos y colocamos sobre papel absorvente.

EMPLATADO

Servimos la crema en cuenco, plato o taza con los picatostes que pondremos justo antes de servir junto con un chorrito de nata ligera al gusto.

A mí me gusta dar un toque final añadiendo unas escamas de pimentón. Y ya tenemos lista nuestra deliciosa crema de judías verdes con picatostes.

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PAN DE LECHE CASERO

Hoy os traigo una receta que hará que comience una historia de amor con el pan casero en todas sus variedades.

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En este caso se trata de una receta sencilla, sin masa madre y con un amasado corto pero con un resultado increíble.

Este pan de leche casero es perfecto para bocadillos, canapés y tostadas. Tener en cuenta que es igual de delicioso tanto si combinamos con ingredientes dulces como salados.

La miga que tiene también es caso aparte porque además de densa es esponjosa, sin agujeros y con corteza suave. Un pan casero de molde que estoy segura no va a durar mucho en vuestra panera.

Este tipo de pan es de conservación más larga que el pan común por su mayor contenido en grasa. Grasa que aportan la leche y la mantequilla.

INGREDIENTES:

  • 350 ml de leche.
  • 250 g de harina de repostería.
  • 250 g de harina de fuerza.
  • 25 g de mantequilla.
  • 20 g de miel.
  • 7 g de sal.
  • 5 g de levadura seca de panadería.
  • 5 ml de aceite de oliva virgen extra.

ELABORACIÓN:

En un bol mezclamos la leche, ligeramente templada, con la levadura y la miel.

Añadimos las harinas, previamente tamizadas, y la sal. Unimos hasta formar una masa ligera y pegajosa. Echamos por encima la mantequilla y vamos incorporándola a la masa con las manos. Dejamos reposar la masa en el bol. tapada con un paño durante 10 minutos.

Se unta con aceite la mesa donde vamos a trabajar. Volcamos y amasamos 10 segundos formando una bola.

Untamos un bol con aceite. Colocamos la masa dentro, tapamos con un paño y dejamos reposar durante otros 10 minutos. Repetimos dos veces más el amasado de 10 segundos.

Dejamos reposar durante 10 minutos entre amasado y amasado.

En total hacemos esta operación 3 veces, dejando reposar durante 30 minutos después de la última vez.

Engrasamos un “molde de cake” de 30 cm de largo.

Ponemos un rectángulo de papel sulfurizado en el fondo del molde. Dividimos la masa en dos bolas iguales y las colocamos en el  molde. Tapamos y dejamos en reposo hasta que doble su tamaño.

Precalentamos el horno a 240º con calor arriba y abajo.

Pincelamos el pan con crema de leche y mantequilla. Espolvoreamos de semillas de sésamo.

Horneamos a 240º durante 15 minutos. Bajamos la temperatura del horno a 180º y cocemos durante 25 minutos más. Vigilar el tiempo porque cada horno es distinto. Si veis que se dora demasiado lo podéis cubrir con papel de plata.

Desmoldar sobre una rejilla y dejar que se enfríe completamente.

 

ROSCA DE PAN RÚSTICO

Hornear pan tiene ese sentido de lo casero, de nostalgia. Por muy bueno que sea el pan que compramos en la mejor panadería, no hay nada como la satisfacción que causa ver salir del horno la obra de tus manos.

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Con esta receta de “rosca de pan rústico” vamos a conseguir realizar un delicioso pan de acabado rústico muy sabroso, con una corteza gruesa  y crujiente, y una miga alveolada pero consistente.

En lugar de la rosca, también podéis, con las mismas cantidades que se indican, hacer dos barras anchas.

INGREDIENTES:

  • 500 g de harina, la que tengáis (yo lo hice con harina panadera).
  • 300 g de agua -puede necesitar hasta 320 g-.
  • 10 g de levadura fresca ó 3,3 g de levadura seca de panadero.
  • 10 g de sal.

ELABORACIÓN:

Poner todos los ingredientes en un cuenco, mezclar con las manos y dejar reposar media hora cubriendo con un paño.

Derramar un poco de harina en la encimera y amasar haciendo una bola.

Poner aceite en un cuenco limpio, depositar la masa en él y volverla a tapar. Dejarla reposar durante una hora.

Colocar la masa en la encimera, cortarla en 8 piezas de unos 100 g cada una. Formar 8 bolas.

Sobre papel de hornear, colocamos las bolas una al lado de la otra formando una corona. No ponerlas muy juntas ya que tienen que poder crecer un poco. Yo me ayudo de un aro grande de emplatar. Si no tenéis, podéis hacerlo a ojo.

Dejar reposar unos 45 minutos tapada con un paño.

Precalentar el horno sin aire a 250º con una bandeja ya colocada dentro y con calor arriba y abajo.

Justo antes de meter la corona en el horno, hacer un pequeño corte en forma de luna a cada una de las 8 piezas por igual, con un cúter o una cuchilla, en un borde o donde mejor os parezca.

Trasladar el pan con el papel de horno, a la bandeja de horno con cuidado de no quemarse. Hornear durante 5 minutos a 250º, bajar a 220º y mantenerlo durante 35 minutos aproximadamente a esa temperatura.

Dejar enfriar y ¡¡¡ listo para comer !!!.

BIZCOCHO DE REMOLACHA

Hoy vamos a cocinar con vegetales. No os voy a hacer una receta convencional. Vamos a preparar un bizcocho, que hice con ocasión de la última “Carrera de la Mujer” (virtual) y que os va a sorprender. Utilizaremos la remolacha. El resultado es este maravilloso bizcocho de remolacha.

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La historia de los vegetales en los bizcochos se remonta a la Edad Media. En aquellos tiempos los endulzantes eran muy difíciles de conseguir por lo que hacer bizcochos o cualquier otra receta de repostería resultaba bastante complicado.

Es por esta razón que se extendió el uso de la calabaza, la zanahoria y la remolacha como endulzantes en la cocina ya que son verduras bastante “dulces” y, picadas bien pequeñas, trituradas y mezcladas con huevos y harina, son un endulzante natural perfecto, a la vez que muy saludable.

En aquellos tiempos el uso de la miel y el azúcar sólo estaba al alcance de las clases acomodadas y de los conventos.

Muchos años después fueron los inmigrantes los que llevaron estos pasteles a Estados Unidos donde sin duda son postres muy emblemáticos hoy en día.

BIZCOCHO

Ingredientes:

  • 2 huevos.
  • 160 g de harina.
  • Una pizca de sal y pimienta.
  • Una cucharadita de pasta de vainilla.
  • Una cucharadita de canela molida.
  • 50 g de remolacha cocida.
  • 80 g de aceite de oliva suave.
  • 80 g de azúcar moreno de caña integral (se puede poner azúcar moreno refinada).
  • 8 g de levadura química.
  • 20 g de nueces picadas.
  • 2 cacitos de Meritene.
  • 50 ml de leche.

Elaboración:

Batimos a mano enérgicamente los huevos con la sal y la pimienta. Mezclamos con el azúcar procurando que quede bien integrado. Incorporamos la leche y batimos. A continuación el aceite de oliva y batimos de nuevo. Añadimos la vainilla.

Tamizamos la harina, la incorporamos y mezclamos bien. Añadimos los 2 cacitos de Meritene  y seguimos batiendo.

Incorporamos la levadura tamizada y mezclamos muy bien para que nos quede una masa homogénea con todos los ingredientes bien integrados.

Volcamos en un molde untado en aceite de oliva con base de papel para horno.

Troceamos la remolacha en trocitos y la distribuimos encima de la masa. Precalentamos el horno a 180º y horneamos durante 25-30 minutos con calor sólo abajo.

Dejamos enfriar.

CREMA DE QUESO ROSA

Ingredientes:

  • 200 g de queso crema.
  • 150 g de azúcar glas.
  • 75 g de mantequilla.
  • Unos trocitos de remolacha cocida o 2 fresas.

Elaboración:

Trituramos la mantequilla y el azúcar hasta que queden bien integrados.

Añadimos la crema de queso y trituramos. Al final incorporamos la remolacha o las fresas.

Guardamos en un bol en la nevera y tapado con papel film.

Cubrimos el bizcocho con esta crema y añadimos unas nueces picadas, y …… ¡¡¡¡ a disfrutar !!!!